SAN ROQUE / VALCAÑO 2016

SAN ROQUE / VALCAÑO 2016

Este año la comisión de fiestas, apoyada por las ideas y ayuda de varios colaboradores, apostó por un San Roque diferente. Volvieron a repetirse los actos de siempre: la misa, el vino español, la comida popular y las corridas y juegos tradicionales. Sin embargo, la actuación de la noche (que normalmente ha consistido en una disco móvil u orquesta de pequeño tamaño, pues las fiestas patronales de Cuevas son en primavera y aún cuenta con otra fiesta grande en invierno) fue sustituida por una verbena particular al estilo de los festivales rurales veraniegos a los que estamos acostumbrados desde hace ya unos cuantos años (La Poborina, Carrasca Rock o el Tamborile). Se escogió a cuatro bandas de estilos musicales distintos que se fueron sucediendo desde el atardecer hasta casi la madrugada. Además se les ocurrió cambiar de espacio y, en vez de utilizar el Pabellón, pensaron que podría estar bien aprovechar uno de los lugares más bonitos y característicos de Cuevas, el nacimiento de El Caño. De la combinación de este nombre y de la zona geográfica donde se ubica, La Val, saldría el nombre de Valcaño.

Una vez terminados las corridas y juegos tradicionales, tan concurridas como siempre, y, un tanto fuera de horario, la batucada Skucha-lo de Escucha llevó, con ritmos afrobrasileños, a todos los presentes desde las eras a El Caño. La batucada gustó bastante y no sólo porque conociéramos a muchos de sus miembros, lo que siempre hace ilusión, sino porque este tipo de formaciones brasileñas animan hasta al menos bailarín. El pasacalles además fue muy agradable pues coincidió con la puesta del sol colándose por entre los chopos cabeceros.

Una vez en El Caño aparecieron dos inconvenientes: problemas técnicos, que retrasaron la fiesta más de lo esperado, y un viento helador. Fue una pena que no comenzaran antes los conciertos, ya que la idea era aprovechar también la tarde para comenzar este pequeño festival. Las fiestas de día suelen salir también muy bien y seguro que un mayor número de gente mayor se hubiera acercado a escuchar. En cuanto al frío…, ¿qué esperábamos?, las noches en la Val suelen ser más bien fresquitas a mediados de agosto. Con un par de chaquetas gordas y unos cuantos bailes, se superó sin problemas.

Por fin, empezaron los conciertos que no dejaron indiferente a casi nadie. Sabor Cerril, desde La Iglesuela del Cid, comenzó la noche con un coctel de rock-pop y blues muy agradable para cenarnos los bocadillos que la comisión había preparado. Después le siguió La Deluxe Rock Band de Andorra, una banda de largo recorrido que nos transportó a todas las etapas del Rock. Los siguientes fueron El sombrero del abuelo que, desde Madrid, nos presentaron su nuevo disco caracterizado por una fusión de estilos muy sugerente y letras cargadas de contenido social. A continuación, los Drunken Cowboys de Zaragoza nos hicieron bailar al ritmo de country, una forma original y divertida de terminar los conciertos. Para finalizar, la noche se completó con la siempre muy buena selección de música de Dj Paco Nogue, libre de canciones con contenido machista, como el reggeaton, lo que también es de valorar a la hora de llevar a cabo fiestas con valores no discriminatorios hacia nadie.

A pesar del frío, nos quedó una noche muy bonita con esa luna redonda en el cielo, lo que indudablemente creó un ambiente mucho más atractivo que si se hubiese celebrado en un espacio cerrado. El otro ambiente, el de la gente, también fue muy majo, como suele darse por estos sitios, y el número de asistentes fue mayor a si se hubiera programado el típico baile de fiestas y es que no hay nada como darle un poco al coco y ofrecer a la gente nuevas formas de pasárselo bien y de disfrutar de la música.

Desde luego que hay muchas cosas que corregir y seguramente habrá gente a la que no habrá convencido este nuevo formato de fiesta, lo que es perfectamente normal. Además, las nuevas ideas necesitan enriquecerse con la crítica para poder mejorar e intentar contentar al máximo número de personas. Las opiniones, por otro lado, no pueden dejar de estar acompañadas del respeto y el agradecimiento a los que estuvieron muchas horas elaborando el programa, acondicionando El Caño, preparando bocadillos hasta altas horas de la madrugado o sirviendo en la barra.

Lógicamente la intención de la comisión era preparar una gran tarde-noche y no cabe duda de que la próxima vez deseará contar no solo con la opinión de los que vayamos a disfrutar de la noche sino también con nuestra ayuda.

Cristina

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