Subida a San Just. Ruta Barranco de los Ustes

Subida a San Just. Ruta Barranco de los Ustes

A las 8:00 h. nos encontramos en la plaza de la Iglesia el 19 de Agosto, miércoles. Treinta exactamente entre jóvenes y maduros. En el marco de la Semana Cultural 2015, realizamos la I Subida a San Just siguiendo la ruta del Barranco de los Ustes. El tiempo, fantástico para caminar. Arriba, fresquillo.

Iniciando la ruta desde El Caño, atravesamos el camino del Barranco Martín para dirigirnos por la falda del Canalizo a la Hoya Matea. La primera mesa informativa que se encuentra nos sitúa en el contexto geográfico en el que nos encontramos: los montes Canalizo, Picuruta y Cerro. Todos ellos formaciones geológicas del Cretácico Superior (entre 95 y 65 millones de años). Cabe recordar que no será hasta millones de años posteriores que la Tierra será poblada por los primeros humanos (Australophytecus, hace entre 5-6 millones de años).

Siguiendo la ladera izquierda del Barranco de los Ustes, restos de sendero en algún momento y monte a través la mayor parte del tiempo, llegamos a la Cueva de Teodoro, corral natural para las ovejas aprovechando la concavidad de la roca, y refugio para los habitantes de Cuevas durante algún periodo de la Guerra Civil. Sobre ella, otra mesa nos informa del origen del topónimo Cuevas de Almudén: al-Madín (“Las Cuevas”, “Las Minas”). Seguramente, este origen muestra la presencia andalusí en la zona. Desde aquí se avistan algunos trozos de las trincheras del Cerro.

De haber seguido Barranco de los Ustes arriba habríamos desembocado en la Peñuela. Pero para no perder altura, desde la Cueva de Teodoro, subimos sin dejar la ladera izquierda dirección Loma de San Just. Antes, ya en el Barranco Martín, nos detuvimos a contemplar el lugar de las surgencias de agua en tiempos de lluvias. Naturalmente, ahora secas.

Ya en la Loma, en el interior de la margen izquierda del camino de San Just, una última mesa recuerda una de las actividades básicas de Cuevas durante largo tiempo: el pastoreo. Se reseñan algunos “corrales” aún en pie que han servido a muchas generaciones para albergar los rebaños. Y el albergue del Tío Marchamal (pasada la Hermita, dirección del Río Campos), del que los mayores del lugar aún recuerdan su historia y a algunos de sus moradores. Teodoro puede explicar historias.

A partir de aquí, coser y cantar. Tomamos el camino habitual de la Loma hacia San Just, y en un periquete estábamos junto a la Ermita dando buena cuenta de la variopinta diversidad de bocadillos: tortilla, salchichón, fuet, longaniza, atún, mortadela, jamón serrano, sardinas, jamón dulce, … Corrió la bota, las olivas, el queso, la cebolla, … y un poquico el aire fresquico. Todo acabó bien, como tenía que acabar: en el bar refrescando el camino.

Excelente. Una ruta para disfrutar del paisaje desde otra perspectiva y conocer nuestro hábitat geográfico. Javi se encargó, con su conocimiento amplio y detallado de la zona, de informarnos y de responder las muchas preguntas que le fuimos haciendo.

Que se repita!

Daniel V.

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